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La composición en tus fotografías con dron

La composición. El elemento imprescindible

De poco nos servirá controlar a la perfección nuestro dron y su cámara, si no tenemos unas mínimas nociones de composición para conseguir que nuestras fotografías sean realmente atractivas.

En este post hablaremos de la composición como el elemento que más nos puede ayudar a destacar sobre el resto de fotógrafos. Piensa que volando tenemos ventaja y prácticamente no tenemos limitaciones con los encuadres. Tienes en tus manos un trípode con alas 😉

¿Qué hay que tener en cuenta en el momento de componer nuestra imagen?

Lo más importante es no obsesionarte con los aspectos técnicos, de poco sirve hacer una fotografía técnicamente perfecta si es la razón por la que dejamos de prestarle atención a algo tan importante como es la composición.

Antes de disparar, hay que observar con detenimiento, y averiguar de qué manera podemos apoyarnos en lo que hay en él para hacer que nuestra imagen sea más atractiva.

1. Identifica el centro de interés

¿Qué elemento quieres destacar en la fotografía? Piensa que cualquiera que mire tu fotografía debe entender lo que queremos enseñar. Esto es lo que se denomina el centro de interés.

La elección del centro de interés es la primera regla de una buena composición. No hace falta que este en el centro de la fotografía, ni que ocupe la totalidad del encuadre.

2. Rellena el encuadre

Si queremos destacar algo en una fotografía, intenta ocupar la mayor parte con ese «algo», y de esta manera te asegurarás que se convierte en el centro de atención, además de eliminar posibles elementos que no deban tener tanta atención en el encuadre.

Menos es más. Es un fallo demasiado común querer sacar demasiadas cosas en una única fotografía. Al final, lo que conseguimos es que no quede claro qué es lo que queremos enseñar. Ante la duda de si algo debe salir o no en la foto, mejor quítalo.

3. Utiliza la Regla de los Tercios, pero rómpela de vez en cuando

La regla de los tercios es una de las reglas más famosas en fotografía, la podemos aplicar a cualquier temática, y en paisajes suele funcionar muy bien.

La regla de los tercios lo que nos dice es que dividamos la imagen en tres líneas horizontales y tres verticales, y situemos el foco de interés en uno de los cuatro puntos de intersección.

No siempre podrás utilizar esta regla, así que no te la tomes como algo obligatorio, hay veces que es mejor romperla y sacarle mejor provecho al paisaje que tienes ante ti.

4. Busca las líneas principales del encuadre

Las líneas son un elemento de vital importancia, nos aportan formas y contornos. Son una de las técnicas de composición más simples y poderosas para conseguir sensación de profundidad además de permitirnos jugar con la perspectiva y con el punto de fuga, dirigiendo la mirada de quien la observa hacia el punto que deseemos.

Las líneas pueden ser:

  • Rectas: Horizontales (calma), Verticales (fuerza), Diagonales (energía)
  • Curvas: Si son sueves pueden inducir a la calma, y si son pronunciadas pueden generar la sensación de peligro.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar cuál va a ser nuestra línea principal, y a continuación buscar la mejor posición desde la que podemos sacarla y que nuestro paisaje quede como un perfecto telón de fondo.

5. Vigila el peso visual de la imagen

Debes observar los diferentes elementos de la escena e identificar los que tengan la fuerza para atraer nuestra mirada hacia él. Elementos como el brillo, el contraste, el color, el tamaño y la forma son cosas que determinarán dónde está el peso de la imagen. Y para que tu fotografía quede mejor nivelada, deberás identificar ese punto y tratar de equilibrarlo con otros elementos.

Aprovecha la regla de los tercios, colocando los elementos en los puntos de interés, para buscar ese equilibrio.

6. Aprovecha Las Simetrías

Las simetrías naturales son poco comunes, pero si tienes la suerte de encontrar una, puede que consigas una fotografía muy interesante. Un buen ejemplo son los reflejos en un lago o en el mar.

7. Busca Patrones y Rómpelos

Los patrones desde el aire son más fáciles de encontrar, solo tienes que cambiar a la visión cenital de tu cámara y buscar. Si los encuentras, tu fotografía puede quedar increíble. Un ejemplo muy común lo puedes encontrar en los bosques de árboles.

8. Experimenta con tu punto de vista

Tal y como hemos mencionado, tienes un trípode con alas, aprovéchalo para variar el punto de vista a tu antojo y sin limitaciones. Prueba a experimentar y buscar nuevos ángulos desde los que tu imagen quede más atractiva y original.

Como casi todo en la vida, la fotografía aérea tiene su propia curva de aprendizaje. Si algo te puede ayudar a avanzar en este campo es mirar fotografías y observar el trabajo de otros, experimentando y practicando.

Photo by Lubomirkin on Unsplash

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